"Creo profundamente en lo que hago"
Entrevista exclusiva con
Jordan Esteban, Ganador Internacional De Los Premios Literarios Kutxa
© Agustin Villalpando & LIOWLB/Enkidu
![]() |
Lars y yo estuvimos en el café que se encuentra en el lobby del Hotel Calinda Geneve, en la Zona Rosa de Ciudad de México con Jordán Estevan, actor, director, dramaturgo joven e inquieto, quien enfatiza sus palabras con su lenguaje corporal y subraya su charla con una sonrisa franca. |
En esta
ocasión, con Enkidu, nos habla de sí mismo, de su
historia y nos invita a ser parte de sus proyectos, pues este jueves 19
de enero de 2006 a las 20:00 horas, tendremos la oportunidad de ver en
su monólogo Hombre de Viento, Coyote Hambriento de Dios,
cuyos frutos permitirán que el autor vaya a San Sebastian,
España, para recibir uno de los Premios Literarios Kutxa
Agustin
Villalpando: ¿Quién es Jordan Estevan?
Jordán
Estevan: Jordán Estevan es una persona medio introvertida, muy
crítica, incluso muy autocrítico y poco complaciente.
Creo profundamente en lo que hago, creo que mis cosas son buenas y
también creo que soy un poco automarginado. Soy intolerante en
muchos aspectos, sobre todo en el arte.
Agustin
Villalpando: ¿Por qué el empecinamiento en el mundo del
arte?
Jordán
Estevan: Parafraseando a uno de los personajes de mi obra “Las
Noches Fiadas”* tengo la convicción de
que “Porque no se hacer otra cosa”. Nací para
hacer esto. Si hago otras cosas siento que estoy muerto, que soy un
robot y no me interesa ser un robot.
Agustin
Villalpando: ¿Cómo se da hacer esta conjuncion de
expresiones artísticas, pues lo mismo diriges que escribes y
pintas?
Jordán
Estevan: De hecho, todo ha sido un resultado de irme descubriendome a
mi mismo, con mis potencialidades y limitaciones. Como actor conozco a
mi queridísimo Maestro Hugo Argüelles, quien descubre mis
capacidades de dramaturgo. A partir de este descubrimiento, me bifurco
para serlo, entonces dejo estacionado al actor. En cambio, la pintura
viene de esta necesidad de no tener trabajo y ante la
desesperación comencé a pintar. Entonces salió
más que como una necesidad de expresión, como una
necesidad de sobrevivencia. Empiezo vendiendo mis dibujos a tinta china
y mis pinturas. Soy autodidacta.
En relacion a
dirigir, lo hago por la necesidad de que mis textos vayan al escenario.
Me canso de estar tras los directores, a quienes les gustan mis textos
pero no los llevan a escena. No puedo esperar a que un renombrado
director llegue y monte las obras. La necesidad que tengo es que mi
teatro cobre vida. Esto me hace descubrir que también tengo
capacidad para montarlas, no sólo para escribirlas.
Además, me
gusta enfrentarme a la capacidad del texto vivo cuando te enfrentas con
los actores de carne y hueso. Puedes experimentar con esto y esto te
enriquece. Me ayuda la preparación como actor –diletante,
primero de la escuela de Sergio de Bustamante, (1983-1984) el Foro Eon,
Laboratorio de Artes Escénicas, a donde llego directamente de
San Luis Potosí porque me había informado de esta escuela
nueva, de esta escuela avant-garde; ahí daba clases Hugo
Argüelles, de análisis de texto. También
llegó a dar un curso Abraham Oceranski, quien, cuando el Foro
Eon se fue a la quiebra, le dijo a Bustamante “yo adopto a tus
alumnos” y nos llevó al Teatro T, en Tacubaya.
Esto me
ayudó mucho para empezar a elaborar mis primeros textos
dramáticos. No sólo para imaginarlos, sino para sentir,
como actor, lo que estaba escribiendo, lo que te ayuda a concretar las
cosas. Entonces no eres un dramaturgo que imagina, sino que
también escribe, se ve al espejo, lee en voz alta y busca
más posibilidades en el sentido actoral, enriqueciéndo el
texto.
Así me voy
ramificando en los diferentes quehaceres del arte, sobre todo el arte
escénico. Y me puedo jactar de haber tenido los mejores maestros
en este país, ni siquiera a nivel de esta ciudad. La carrera de
cada uno habla por sí misma, su reconocimiento avala mis
conocimientos. Debo admitir, aunque ya no está entre nosotros,
que para talleres, el de Argüelles. Recuerdo que la Biblia dice
que “por sus frutos los conocereis”. Argüelles
tuvo alumnos destacados, quienes han sobresalido en el ámbito
teatral mexicano y han estado fuertes en cuanto a las propuestas
culturales; cosa que no sucede con alumnos de otras vacas sagradas.
Me gustaba hablar
con Argüelles porque le brillaban los ojos al dialogar sobre arte
dramático. Incluso lo acompañé en el hospital y la
última vez que lo vi en estas dimensiones, hablamos mucho, como
una despedida premonitoria. Sabía lo que había hecho en
París. Le conté de este monologo [Hombre de Viento,
Coyote Hambriento de Dios], le platique lo que pensaba hacer sobre
la vida de Netzahualcóyotl. Me dijo que era una buena historia.
Le recité algunas partes. Lo analizamos. Lo revisamos. El me
dijo “Haz una sinopsis y llévala a registrar a la SOGEM”
y por supuesto que así lo hice. Eran como las once de la noche y
mientras se estaba quedando dormido me dijo que los doctores le
habían prohibido tener charlas tan largas. Y así estaba,
dormitando cuando de repente abre los ojos, me ve y me dice “realmente
me gusta muchísimo como vas, todo lo que estas haciendo”.
Agustin
Villalpando: ¿San Sebastián, qué significado tiene
para tí?
Jordán
Estevan: Para mi me da mucha fuerza y con eso es más que
suficiente para seguir adelante. Si ya estaba de terco, ese
empecinamiento se ha redoblado. Voy a tratar de seguir escribiendo todo
lo que pueda. Este reconocimiento viene a significar que no estoy
equivocado, que mi evolución es la correcta. Que sí
está bien.
Para hacer textos
sin apoyos de nada ni de nadie, significa que voy bien. Ahora voy a ver
si puedo concretar la edición de mi obra en España,
así como la edición y montaje en Paris. Esto se debe a mi
automarginación. No le hecho la culpa al sistema sino a mi falta
de capacidad para con este sistema. No me interesa sonreirle a la
gente, ser amable, condescendiente, siempre he sido criticón.
Mas gusta Francia, donde estuve viviendo un año y ahí las
cosas son directas, sin falsa diplomacia. Allá te dicen
sí o no, y ya.
En México
hay una tendencia a portarse como esclavos. Debe ser por la
doblegación o por el sistema de opresión en que se vive.
Aquí sólo con carantonas o actitudes serviles logras las
cosas, no por tus capacidades personales. Es un sistema de esclavos,
donde en lugar de estar doblegado ante tus principios, te doblegas ante
otros.
Agustín
Villalpando: ¿Nos puedes dar una
descripción–invitación sobre Hombre de Viento,
Coyote Hambriento de Dios?
Jordán
Estevan: Netzahualcóyotl, hombre de los últimos si no es
que el último de los grandes señores de Mesoamerica, es
instruido dentro de la filosofía tolteca. De ahí mi
interés en rescatarlo, sobre todo al observar sus valores
humanistas y éticos muy importantes, que se fueron perdiendo,
desapareciendo. La invitación es a revisar e ir a ver un
monólogo donde Netzahualcóyotl con la angustia y el
sufrimiento, trata de regresar al orígen de esa filosofía
tolteca, que es muy humanista, que está llena de grandes
conceptos éticos y donde se refleja muy bien la concepcion
teológica del mundo. Es aquí donde la gente puede
encontra el por qué Mexico es un pueblo de gente tan religiosa.
Los toltecas
concebían el mundo como una extensión de lo que llamaban
el Dios Dual, Ometeotl. Para ellos, todo tiene su raíz
ahí, la creacion del Universo por una divinidad
–emparentando esta filosofía con las doctrinas
monoteístas del mundo como el cristianismo o el
islamismo–, existe la misma omnipresencia divina.
La gran diferencia
es que los toltecas no manejaban conceptos como “pecado”,
“el bien y el mal”, “premio y castigo”,
“culpa”, “cielo ni infierno”. Por eso me
gustaría que fueran a verla, para que se rompieran los esquemas
en que viven, arcaicos. Para explorar esta concepción religiosa
y filosófica. Se trata de seres valiosos que en la actualidad
hacen mucha falta. Por eso me acerco a este primer intento. La
intensión es crear una trilogia de historias que hablen de la
cosmogonía para que todos sepan quienes son los toltecas, sus
formas de gobierno, su civilización, su forma de ver la vida,
así como sobre la medicina, la astrología, la
arquitectura, la joyeria y todo lo que hacían, eran geniales.
Sabian dónde y cómo encontrar las cosas, el ideal de un
paraíso futuro, por la buena organización.
Algo muy
importante es que su estructura social estaba fundamentada sobre la
poesía, el canto y la danza. Esto es maravilloso, porque
utilizan estos vehículos para acercarse con la divinidad y para
armonizar de forma perfecta su existencia. Eso debería saber la
gente y trato de rescatar algo.
LIOWLB:
¿Has trabajado con fuenes originales?
Jordán
Estevan: Básicamente me baso en Don Miguel León Portilla,
quien tiene un libro La Filosofía Nahuatl, a mi me ha
ahorrado mucho trabajo para no revisar a Fray Bernardino de
Sahagún, y León Portilla revisa los textos más
antiguos. Yo he revisado eso así como a José Luis
Martínez sobre la vida de Netzahualcóyotl. Ambos
están al dia muy bien y son una buena fuente de saber, sobre
todo León Portilla.
LIOWLB:
¿Sólamente habrá una función del
monólogo?
Jordán
Estevan: Si, el 19 de enero y para una escuela el 20 de enero en el
Foro Shakespeare. Son las únicas. Ahora me la llevo a
España y a Francia. Aquí dejo la producción para
que otro actor la haga, aunque por falta de tiempo, durante los ensayos
voy a llevar a un director para que se empape y tome notas. La idea es
que, en base a mi idea, pueda dirigir a otro actor. Me gustaría
que se siguieran buscando espacios para que se siga representando.
Además, por ejemplo, tengo un montaje infantil, una parodia
politica de los mexicanos, para que se enseñen a votar, se llama
“Persé el Zorro”, la tengo montada y para que
la muevan aqui. Mientras estoy en Europa, un grupo de actores se van a
quedar con la obra y ojalá que se pueda acomodar por ahí.
Unas palabras para
la campaña de Enkidu de promoción al voto:
Jordán
Estevan: Creo que sí tienen que votar. No tenemos muchas
opciones. Creo que México es el país del desencanto en el
aspecto político. Los políticos deambulan de un partido a
otro, lo que singifica que no tienen ideología, moral ni
escrupulos, sólo van a donde está el billete [el
dinero, N/Enkidu]. Eso ha provocado que no se crea ya en los
políticos. Los conmino a que voten por el menos peor. Lo poco o
lo mucho que hagan en el poder. Mi invitación es a que observen
quién sí hace y quien no hace las cosas, y en qué
medida. Con ello, que emitan su juicios.
En la
política mexicana es inexistente la ética, pero sí
sugeriría que dejemos de ser tan pasivos, tan valemadristas [indiferentes,
N/Enkidu], egoístas en el sentido de que si yo tengo que
tragar, que se chinguen los demás –todos, en realidad,
somos los demás-. Si no nos queremos quejar, tenemos que votar.
Es la única forma de combatir los problemas como la inseguridad,
para que no te ataquen los que no tienen a tí que sí
tienes.
Por ejemplo, los
noticieron hablan sólo de forma muy reaccionaria, dando cifras y
datos de los secuestros y de los robos, pero nunca van al meollo del
asunto. Nunca cuestionan quién provoca esta situación, ni
por qué se dá este tipo de actos. ¿Por qué
no cambiamos esta sociedad para quitar la basura? Si queremos vivir
tranquilos, hay que ser más equitativos con la riqueza y tenemos
que votar.
“Las Noches
Fiadas” Premio Nacional de la Juventud, de teatro político
y social (1985), se estrenó en 1995 en el Teatro Isabelino,
donde se presentó durante un año.
Retour à l'accueil de Jordan Estevan
![]() |
Hombre de viento, Coyote Hambriento de Dios Un monologo por Jordán Estevan |